En algunas actividades recreativas, como el tenis o el pádel, así como en la gimnasia clásica o en disciplinas con exposición de los miembros superiores (motocross, ciclismo) existe el riesgo de lesiones articulares como el esguince de codo.
Como ocurre en otras grandes articulaciones, se denomina esguince a una alteración de los ligamentos que consiste ya sea en el estiramiento o incluso en el desgarro. La falta de coordinación y equilibrio (estático o dinámico), así como el precalentamiento inadecuado y la falta de hidratación, se consideran condiciones que predisponen a la aparición de estas lesiones.

El gimnasta puede reconocer la aparición de un esguince de codo por la presencia de dolor, inflamación y enrojecimiento de la articulación. Otro dato característico es la limitación de los movimientos, no sólo como consecuencia del propio dolor, sino como complicación de la función de los ligamentos.
Para confirmar en forma definitiva de esta lesión, suele requerirse una radiografía del codo para descartar la existencia de alteraciones óseas acompañantes. Si bien el método óptimo para ratificar el diagnóstico de esguince es la realización de imágenes por resonancia magnética, la cual no suele ser necesario salvo que se busque comprobar la ruptura completa de los ligamentos. La ecografía es un recurso adicional en franco crecimiento como método diagnóstico.
El primer tratamiento del esguince de codo es el reposo deportivo, acompañado del uso local de hielo y la administración de analgésicos y antiinflamatorios. En contadas ocasiones se necesita la colocación de un yeso para evitar los movimientos forzados o involuntarios de la articulación. Sólo en deportistas de elite puede ser necesaria la resolución mediante cirugía, en especial en los tenistas de alta competencia en quienes la funcionalidad del codo resulta de enorme relevancia.
Foto: Kykoche
