Las personas con discapacidades físicas no están exentas de los numerosos beneficios que se vinculan con la práctica de distintas formas de gimnasia. Por el contrario, estas tareas se asocian con numerosas ventajas desde el punto de vista somático y con una importante repercusión en términos psicoafectivos y sociales.
En el caso de los sujetos con alteraciones visuales, las virtudes de la actividad física adquieren una relevancia destacada. Estos aspectos son particularmente destacados en los adolescentes ciegos, debido, entre otros beneficios, al incremento decidido del tono muscular y de la coordinación especial. Aún más importante es el aumento de la eficiencia social y de la confianza en sí mismo que los jóvenes con ceguera adquieren con la gimnasia.

Entre otras ventajas somáticas, se recuerda que la actividad física en las personas con discapacidad visual eleva el rendimiento funcional cardiaco y respiratorio, así como la capacidad de trabajo del tren motor inferior, con la posibilidad agregada de un incremento decidido de la resistencia a los esfuerzos.
Las estrategias de gimnasia para ciegos comprenden tanto el uso de aparatos (mancuernas, pesas, barras y otros equipos destinados a la musculación) como las tareas de elongación en diversas posturas, incluidos los ejercicios sobre colchonetas. Los preceptos de precalentamiento y prevención de lesiones en forma previa y posterior al ejercicio, así como las pautas de correcta hidratación, no difieren de las descritas para los jóvenes sin anomalías visuales.
Por otra parte, el progresivo avance en términos del conocimiento de las discapacidades se ha traducido en un mayor número de deportes colectivos destinados a personas con capacidad visuales diferentes, entre las cuales sobresale sin dudas el fútbol para ciegos, del cual existen incluso certámenes internacionales.
Foto: Deportes Acíclicos
