Con el nombre de aquagym, aún sin un equivalente definido en castellano, se conoce a una forma de ejercicio físico que se realiza en el agua. A diferencia de la natación clásica o de otros deportes acuáticos, como los saltos ornamentales o el waterpolo, el aquagym cuenta con la extraordinaria ventaja de ser una actividad atlética totalmente aeróbica.
Asimismo, dado que emplea cargas muy bajas, se trata de una forma de hacer gimnasia con un impacto reducido, pero en el contexto de una elevada eficacia. El fundamento de estas propiedades consiste en que la propia agua interviene como factor de resistencia para cada uno de los movimientos que se llevan a cabo en la piscina. Estas particularidades convierten al aquagym en una estrategia óptima incluso para personas de edad avanzada o con limitaciones motrices. Vale destacar que su valor aeróbico convierte a este tipo de gimnasia en una opción interesante cuando el objetivo es la pérdida de peso.
Por otra parte, el aquagym permite el trabajo de distintos grupos musculares para un ejercicio dado, debido a la necesidad del mantenimiento de la posición para evitar los desplazamientos que se originan en el movimiento de la masa de agua.

Si bien las estrategias de aquagym se desempeñan siempre en aguas templadas y climatizadas para ofrecer la opción de relajación muscular, parecen obtenerse beneficios adicionales cuando los ejercicios se completan en aguas termales, con las ventajas agregadas de mejorar la tonicidad de la piel.
La mayor parte de los entrenadores coincide al afirmar que el aquagym es una actividad ideal para practicar en grupos, favoreciendo la cohesión social, la autoestima y la posibilidad de compartir inquietudes y experiencias en un ambiente cordial que supera a los solos beneficios relacionados con la salud física.
Foto: In Deportes
