Las lesiones musculares son uno de los principales temores de aquellas personas que comienzan, profundizan y mantienen una actividad atléticas, ya sea con fines recreativos o bien con la meta de una competencia.
Si bien las distensiones son probablemente más frecuentes, los desgarros constituyen las lesiones más graves, dado que implican la ruptura de fibrillas, las cuales sólo se repararán con tejido conectivo, ya que los seres humanos no pueden producir nuevas células musculares desde el nacimiento en condiciones normales.

La prevención es la estrategia más apropiada para evitar estas graves lesiones. Las principales medidas que pueden adoptarse en este sentido incluyen:
- la hidratación apropiada; vale recordar que la mayor parte del tejido muscular está constituido por agua y que la deshidratación favorece su disrupción
- el adecuado consumo de electrolitos (sodio, potasio, cloro, magnesio, calcio), los cuales resultan claves para el metabolismo del músculo. La fuente natural de estos minerales está constituida por excelencia por frutas y verduras
- el precalentamiento antes de completar cualquier nivel de actividad física, así como la apropiada elongación posterior, aseguran que la probabilidad de lesiones musculares leves o graves se reduzcan de modo exponencial
- la gimnasia progresiva en función del entrenamiento de cada persona, ya que aquellos que adoptan un estilo de vida sedentario se caracterizan por una mayor facilidad para las lesiones graves, en virtud de la falta de preparación neurológica y vascular de los planos musculares
En consecuencia, estas estrategias deben aplicarse en todos los casos, dado que la gimnasia y todos los modos de actividad física representan una gran ventaja para la salud, pero pueden a su vez ser vehículo de lesiones cuando no se adoptan los recaudos tan simples como necesarios que hemos resumido brevemente en este artículo.
Foto: Ecografía Especializada
